Final Cut X, la manzana amarga

Posted by on Jul 13, 2011 in Final Cut Pro, Opinión | 5 comments

Por si alguien del mundillo no se había percatado, hace ya un par de semana que Apple hizo pública la nueva versión de Final Cut y con ella inició una encendida polémica en el mundo de la edición de vídeo.

Si bien Final Cut se había convertido junto a Avid en un estándar de la edición de vídeo, seguido de cerca por Adobe Premiere, ahora Apple ha decidido cambiar el target de este software y dirigirlo cláramente a un público aficionado, no profesional. Una excelente estrategia comercial ya que amplía su público potencial a más de 3 millones de usuarios, mucho más que el simple millón de profesionales a los que ya llegaba y a los que deja ahora con un amargo sabor, necesitados de un sustituto en un futuro inmediato.

Este artículo de opinión  escrito desde la óptica de quien se dedica a la edición profesional y tiene Final Cut como una herramienta básica en su flujo de trabajo. Por eso no dudo que para otros editores ocasionales con otras necesidades y otros flujos de trabajo menos intensivos y exigentes pueda llegar a ser una útil herramienta.

INTERFAZ

Para el editor profesional y adepto usuario del antiguo Final Cut, la primera impresión al abrir la nueva versión es… ¿es esto una broma?… A primera vista parece  un software excesivamente “user friendly”, radicalmente diferente al interfaz funcional de Final Cut Pro, lo que ya nos da pistas de lo que nos vamos a encontrar. La sensación es de demasiado “sencillo” y de hecho un editor experimentado no tendrá problemas en hacerse con el interfaz en unos días, aprender los atajos en un par de días más y desenvolverse con soltura en él en un par de semanas.

Otra de las novedades es el timeline magnético, donde hay sólo una línea de tiempo principal (Primary Storyline)  y otras secundarias que se van anexando a ésta, tanto en vídeo como en audio. Es una nueva concepción de la línea de tiempo, a la que hay que habituarse. Creo que no es mala idea y puede ser potente a la larga ya que te da la posibilidad de mover bloques de clips más fácilmente, pero me parece que el anterior sistema era bastante flexible y fluido, proporcionaba una sensación de libertad de movimientos que no se percibe con este nuevo método.  Habrá que darle una oportunidad en un proyeco complejo a ver como se comporta.

GESTIÓN DE MEDIOS

La manera de organizar los proyectos por “Eventos”, también destila esa constante sensación amateur de todo el programa. Eventos son ahora los contenedores donde meter los medios que luego usaremos en nuestros proyectos.  Eventos son las vacaciones, las bodas, los cumpleaños y tiene sentido organizarse así si de tu archivo de fotos y vídeos privados se trata… pero en el campo profesional no trabajamos con eventos, son proyectos distintos muchas veces desvinculados de cualquier referencia temporal: documentales, películas, vídeos industriales,cortos, espectáculos…

Todos estos podrían entrar en la categoría de eventos… sí que podrían, si Apple decide que nos organicemos así, lo podríamos hacer. Podría no ser más que un problema de nomenclatura salvable, pero creo que detrás de esta denominación está toda la filosofía que Apple a aplicado a este nuevo Final Cut. Un editor de eventos de tu vida, una herramienta cotidiana ya que todos somos potenciales videógrafos con cámaras HD en nuestros bolsillos. Ahí está el potencial mercado de este Imovie avanzado.

La manera de organizar los medios en el disco duro también deja mucho que desear para una línea de trabajo profesional y colaborativa. Todos los medios deben estar centralizados en el mismo disco del proyecto y si introducimos material de otros soportes, Final Cut X los copia a la carperta de trabajo. Además olvidémonos de una herramemienta imprescindible como es el potente Reconnect o Localize de Final Cut 7, con la cual podiamos sustituir un medio por otro con un par de clicks, algo que se hace varias veces al día cuando trabajas con archivos gráficos o animaciones que continuamente se están actualizando por los grafistas. Final Cut X elimina esta función asigna un identificador único a cada clip que hace imposible esto… eso sin hablar de la eliminación del soporte para archivos psd en capas.


RENDER EN BACKGROUND

Un importante punto de Final Cut X es la ingesta de cualquier tipo de medio, independientemente de su codificación, en la línea de tiempo, sin necesidad de convertir… o eso nos vende Apple, lo cierto es que la tendencia natural del programa es a convertir en background a ProRes aquellos medios más difíciles de digerir como los h264. Esto se traduce en un continuo trabajo del procesador en background, al menos en mi Macbookpro, los ventiladores no dejan de funcionar a tope con un par de clip en h264. Es posible controlar este proceso sólo a medias, se puede cortar o reanudar, pero no se puede determinar el orden a renderizar ni donde guardarlo. Es un sistema mucho menos evidente que el anterior, donde lo que parecía una limitación (configuración de la línea de tiempo en un sólo códec) al final era una gran ventaja que aceleraba el proceso de edición. Asímismo la posibilidad de elegir a placer el fragmento del timeline a renderizar era también una gran ventaja. Creo que el código de color que Final Cut Pro 7 usaba para los renders.


Eso sí, es envidiable la capacidad de reproducción sobre timeline de formatos como el H264, usado por la mayoría de las HDSLR. Es una mejora muy destacada y a tener en cuenta. Poder editar al vuelo H264 es un gran avance que no debemos dejar de lado algo que todo el mundo pedía al nuevo Final Cut.

EFECTOS Y CORRECCIÓN DE COLOR

Por otro lado, me parece un acierto la nueva manera de organizar las transformaciones y efectos, apilados en una columna lateral, donde se pueden editar, activar y desactivar con un sólo click. El sistema anterior era bastante incómodo y era una de las cosas de Final Cut que necesitaban más urgentemente una remodelación. Eso sí, no diría que es algo innovador, no es ni más ni menos que una copia del sistema de organización en “tabs” que tienen desde hace mucho tiempo los softwares de composición como Shake, Nuke o Fusion, pero aquí en una versión mucho más “light”.

Por otra parte, la nueva herramienta de corrección de color, que parece sacada directamente de una app de iPhone, cumple las funciones del popular 3 ways color correction, pero, sinceramente, matar un software como Color y dejar esta herramienta, es casi, casi una agresión. Y el icono de la varita mágica que ha puesto Apple para abrir esta función es un mal chiste.

Asimismo, los thumbnail que nos proporciona Apple para previsualizar los efectos se agradecen, aunque sabemos que a la larga no son necesarios y sólo terminan ocupando espacio en la pantalla, ya que como en After Effects o como en la anterior versión, los efectos los terminamos por localizarlos con el buscador, por su nombre y no por su icono. No deja de ser otro punto “amateur” del software.

En cuanto a una herramienta imprescindible como son los monitores de onda y vectorscopio, siguen existiendo pero en un lugar secundario. Ya no es posible ver más de un monitor a la vez, a diferencia de la versión anterior donde tenían un lugar preminente cuando seleccionábamos la configuración de Color Correction en las preferencias.

PUNTOS A FAVOR:

La capacidad de reproducir h264 directamente en timeline con efectos incluidos es muy positivo, el estabilizado automático (muy similar al Smoothcam anterior) funciona bastante bien, el chroma automático también, la usabilidad de la lengüeta de transformaciones de escala, posición y rotación ha mejorado enormemente… son puntos a favor que para el aficionado medio serán una delicia.

CARENCIAS:

La carencias y ausencias de funciones profesionales son muchas, como por ejemplo poder sacar la señal de vídeo a un monitor profesional, la captura y el volcado a cinta, la edición multicámara, la ausencia de importación XML, OMF, el bacht render, reconnect, el esencial copy paste attributes, múltiples opciones de preferencias… y otras tan importantes como la imposibilidad de abrir proyectos de versiones anteriores… son algunas de las cosas que lo hacen inservible, al menos de momento, para un uso profesional. El no poder configurar un timeline con un tamaño en pixels personalizado es algo realmente llamativo. No es posible salirse de las resoluciones estándares, cuando es algo a la orden del día en producciones audiovisuales para espectáculos, exposiciones, eventos… Tan sólo este detalle lo hace inútil para muchos estudios audiovisuales. Las opciones de exportación están limitadas y es necesario pasar por compressor para hacer formatos de vídeo avanzado.

Por el camino se han quedado Shake, Color, DVDstudiopro, Soundtrack Pro, LiveType… y las esperanzas de ver crecer un programa que empezaba a ser maduro y versátil. El gran paquete de software que era Final Cut Pro Studio se ha convertido en un descafeinado programa para que toda la familia.

Apple ha descoyuntado así toda la industria que gira entorno a Final Cut: la mayoría de los estudios ven imposible una migración a Final X, con lo cual se pierde la cuota de mercado profesional, esto hace que los desarrolladores de plugins se vean afectados ya que los profesionales ya no compraran sus plugins para Final y los aficionados no los necesitaran en la misma medida. Las escuelas que enseñaban Final verán reducida su demanda, ya que es un software que no necesita un aprendizaje tan intensivo… en fin, que se le puede pedir a un programa de menos de 300€.

CONCLUSIÓN:

Los puntos a favor no parecen suficientes para suplir lo que el profesional ha perdido en esta metamorfosis. Tanteando foros, blogs y otros lugares de opinión audiovisual, el sentir es el mismo, hay que buscar una alternativa ¡ya!, antes de que Apple saque un nuevo sistema operativo, llámese Lion, Lince o Jaguar… que en el futuro cercano no soporte al agonizante Final Cut Pro 7. Final Cut Pro 7 no era un software perfecto pero sí funcional, arrastraba importantes defectos, pero las virtudes eran mayores, de ahí su éxito. Hubiera merecido una vida algo más larga.

Es muy interesante escuchar la opinión de los hasta ahora gurús de Final como Larry Jordan o Walter Biscardi, que abogan directamente por la migración a Adobe Premiere. Efectivamente, creo que hay que acercarse a Adobe y darle una oportunidad a Premiere, que además está escuchando el murmullo y tomando nota seguramente, preparando una nueva versión, ansioso de captar a este público descontento con su rival.

Apple se ha posicionado en una postura arrogante,  afirmando que ha creado un software revolucionario que cambiará la manera de editar vídeo. No ha preguntado al fiel usuario de Final Cut que necesita, que le falta o que le gusta de su software, como hacen empresas como Avid o Adobe. Apple insiste en esconder la técnica a sus usuarios para hacer productos abarcable a todo el público, es lo que lo ha hecho grande, es comprensible y admirable, pero a nivel profesional eso no funciona. Queremos controlar nuestro trabajo personalizar nuestros espacios de trabajo, corrección de gamma, pixel aspect ratio, multiples codecs, trabajo colaborativo, flexibilidad… y muchas cosas más que queremos que sean más rápidas o más simples, pero que no estén ocultas.

Esperemos que Apple nunca adquiera Adobe, pues si no terminará convirtiendo Photoshop e Illustrator en un Paint para Ipad, eso sí con unos iconos preciosos…

Final Cut X es la carta de despedida de Apple hacia los profesionales del audiovisual. Apple ha optado por desheredarnos sin avisar y por muchas actualizaciones que quiera añadir a su versión X nunca será un software profesional, simplemente porque Apple tiene claro que se está captando un nuevo grupo de usuarios con necesidades distintas al profesional.

 

 

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Retoque de color con Final Cut (I) Corrección primaria y secundaria

Posted by on Oct 19, 2008 in Artículos técnicos, Final Cut Pro | 13 comments

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Una corrección de color adecuada puede modificar por completo el aspecto final de nuestros trabajos. Es una disciplina esencial en la producción audiovisual, que requiere especialistas y equipación específica cuando se trata de producciones cinematográficas. Pero con herramientas sencillas y asequibles y ciertos conocimientos, también podemos afrontar un retoque de color sencillo que puede mejorar sustancialmente nuestras imágenes.

Cualquier programa de edición incluye sus propias herramientas y filtros de color que podemos usar para seguir estos mismos pasos.

Además Final Cut incluye una software específico como es Color para tareas de etalonaje, aunque no es siempre una solución útil, pues requiere una preparación precisa del flujo de trabajo y por lo tanto un mayor consumo de tiempo. En el día a día y en proyectos donde prima la rapidez, el uso de las herramientas internas de cada sistema de edición es una solución más efectiva, que no tiene por qué producir imágenes de peor calidad.

CONFIGURANDO EL ESPACIO DE TRABAJO

El interfaz quedará entonces de la siguiente manera. En la ventana lateral derecha aparecerán varias herramientas que sirven para monitorizar los valores de color y luminancia. Se trata de monitores de forma de onda y vectorscopio.

Este espacio de trabajo además nos aporta muchas ventajas como por ejemplo una ventana donde poder comparar el antes y el después mediante una cortilnilla o el poder comparar entre tomas adyacentes en la línea de tiempo.

CORRECCIÓN DE COLOR PRIMARIA

Se denomina correción de color primaria al equilibrado del balance de blancos y negros, tonos dominantes y contraste de la imagen. Es decir dejarla lo más parecida a la realidad.
Aplicamos el primer filtro de color al clip de vídeo.

En la ventana Effects> Color Correction 3 ways.

Con este primer filtro trataremos simplemente de ajustar los blancos, medios y negros a los valores estándar.

Es muy importante entender como funciona este filtro. Consta de 3 componentes o vías , una para las luces o blancos, otra para los medios o grises y otra para los negros. Cada vía controla el tono o color dominante de su componente así como su contraste. Además hay un controlador de saturación que afecta al color general de la escena.

Podemos ajustar el balance de blancos de manera automática usando el cuentagotas de cada vía.

La manera de hacer esto es la siguiente:

  1. Identificamos el principal problema: en este caso la escena tiene una tonalidad azulada, muy acusada en los tonos medios y altos.
  2. Seleccionamos el cuentagotas de tonos medios y picamos en una zona que probablemente sea gris en la realidad, en este caso la parte en sombra de las líneas de la carretera, que aunque blanca, al estar en sombra sería gris.
  3. Automáticamente la escena deja de ser azulada y toma un tinte cálido, mucho más acorde con la luz del atardecer con la que está tomada la escena. Podemos hacer los mismo con medios y negros hasta conseguir un correcto balance.

Si lo queremos hacer de manera manual podemos usar un truco útil cuando una imagen tiene tendencia a un tono poco natural, es decir, cuando tiene una dominante debida a un mal balance en cámara.

En ese caso haremos lo siguiente:

1. Identificamos el tono dominante: azul cyan
2. Identificamos en que zona de la imagen es más acentuada esa dominante: Tonos medios.
3. En la rueda de color, tiramos del punto central justo en la dirección contraria de donde se encuentra el tono dominante, en este caso, hacia el magenta.

De esta manera se compensa y se anula el tono dominante. Debemos forzar la imagen hacia el tono que esté justo en frente de la dominante en la rueda de color.

En este caso, el contraste de la imagen es más o menos correcto ¿cómo podemos asegurarnos? Pues aprendiendo a leer los monitores de forma de onda y vectorscopios. En ello podemos ver que la señal se encuentra dentro de los parámetros correctos de las señal de vídeo. Tanto los valores altos de luminosidad como los medios y oscuros se encuentran en los niveles correctos. Aprender a “descifrar” los monitores de onda requiere un tutorial completo que intentaremos afrontar en próximos artículos.

En este paso también podemos estilizar un poco la imagen a nuestro gusto. Por ejemplo, aunque esté correctamente balancenda, podemos intensificar un poco más los tonos cálidos buscando un look más estilizado e incluso ajustar un poco más el contraste, haciendo que los negros estén más comprimidos.

CORRECIÓN SECUNDARIA

La corrección secundaria de color se realiza sobre una imagen correctamente balanceada y sobre ella se hace una corrección selectiva de aquellos tonos que queramos modificar de froma asilada, ya sea por razones puramente estéticas o de otro tipo.

En este caso vamos a retocar el acentuado tono cyan que tiene el cielo, para suavizarlos y hacerlo más real. Añadimos otro color corrector y usamos una herramienta que reside en este filtro, aunque un poco escondida. Al picar en la flechita inferior se despliega un nuevo menú que funciona de manera similar a un chroma.

Con el selector de color picamos en el tono cyan que queremos retocar. Podemos visualizar la máscara de color que estamos creando usando el bontón con el icono de una llave.

Ampliamos la selección hasta que lo consideremos correcto con los controles de edge thin y softening. Ahora desaturamos la selección hasta obtener un tono más creíble.
También podemos modificar un poco el tono y tintarlo de otro azul distinto. Lo haremos sobre la rueda de color de los tonos altos. Descentramos el punto gris situado justo en medio y lo deslizamos hacia el tono de azul preferido.

Podemos hacer lo mismo con los tonos amarillos de la vegetación y entonarlos más hacia verdes. El proceso sería el mismo descrito anteriormente. Podemos sumar todas las correciones de color que queramos pues actúan de forma no destructiva y se calculan en el render final de la imagen

Hay que procurar visualizar las máscaras de color secundaria en distintos momentos del clip y previsualizar al menos un fragmento en movimiento pues las selecciones puede saltar y provocar efectos extraños si no están bien ajustadas.

Con estos pasos ya tendríamos una imagen mucho más correcta y estilizada respecto al original. El proceso es sencillo y rápido y aplicable a cualquier toma.

VIÑETEO Y DEGRADADO

Como consejo podemos añadir un par de filtros más que pueden acentuar un poco el aspecto cinematografico de nuestra imagen.

El filtro de viñeteo (vignette) que viene por defecto en Final Cut nos resultará suficiente en este caso, aunque recomiendo el Plugin de MagicBullet y el fitro de viñeteo que este trae que es bastante mejor, pues no se limita a oscurecer las esquinas, sino que simula bastante bien el efecto de una óptica real, que es lo que buscamos.

El viñeteo por defecto de Final Cut no hace más que oscurecer un poco los bordes y esquinas de la imagen, no hay que abusar de él y apenas debe ser perceptible para que quede bien. No usaremos el blur sino solamente el degradado ( fallof) y el oscurecimeinto ( darken).

Finalmente añadimos un filtro degradado, en este caso con un plugin de Joe´s filter, este filtro es útil sobre todo para intensificar cielos pero puede ser de utilidad en muchas otras circunstacias, por ejemplo en nuestra imagen no lo usaremos para el cielo sino para el suelo, resultando la imagen así:

Este combo de filtros y retoques es aplicable casi en cualquier circunstancia y con ellos podemos solventar rapidamente la mayoría de situaciones que precisen una corrección de color más o menos sencilla.

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